Con los de este lunes, la cifra de contagiados en el archipiélago desde la irrupción del SARS-CoV-2 hace casi dos años ascendió a dos millones 998 mil 530.
Indefectiblemente el país pasará mañana de los tres millones y se convertirá, después de Indonesia, en el segundo del sudeste asiático en sobrepasar esa cota.
Hasta hace unos pocos días Filipinas tenía bajo control la pandemia y su pico de casos databa del 11 de septiembre (26 mil 303), pero la Ómicron complicó la situación epidemiológica y marcó máximos consecutivos el sábado (26 mil 458), el domingo (28 mil 707) y hoy.
Ante la fulminante amenaza de la última variante del SARS-CoV-2, hace dos días el gobierno elevó el nivel de alerta sanitaria de tres a cuatro, de un máximo de cinco, y no se descarta que pronto implante algunas de las medidas de distanciamiento social activadas en los anteriores momentos de crisis.
En la fecha la Secretaría de Salud también dio cuenta de 145 muertes, una cantidad casi 10 veces mayor que la de ayer, con lo que el acumulado ascendió a 52 mil 293.
El inusitado panorama echa por tierra los planes de reabrir el país al turismo internacional, amén de que eventuales medidas de confinamiento frenarían una economía ya bastante resentida por la pandemia.
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