Los escenarios de esas batallas fueron famosos en los años 70 del siglo pasado, cuando la norteamericana desarrolló una amplia actividad en defensa de la causa femenina, aupada por una estela de lauros en las canchas internacionales. Los premios eran mucho menores para ellas que para ellos y quería cambiar eso.
Nacida con el apellido Moffit (King por su marido Larry) el 22 de noviembre de 1943 en Long Beach, California, llegó a destacar en un equipo de softbol. Pero sus padres querían un deporte de menor rudeza, en el cual la feminidad no resultara afectada, y así su progenitor la introdujo en el tenis. “Después de tomar la primera lección supe qué quería hacer de mi vida”, afirmó.
De 1961 data su primera corona de relevancia: junto a Karen Hantze ganó el doble de Wimbledon. Fue el primero de sus 20 títulos en Londres, pues sumó seis individuales, 10 por parejas y cuatro en mixtos.
Precisamente esas diademas, la última de ellas con Martina Navratilova en 1979, quebraron el récord de más éxitos en el césped británico.
Amplia es también la galería de trofeos de Billie Jean en los torneos Abiertos. Totalizó 13 en el de Estados Unidos, cuatro en el de Francia y uno en el de Australia. Curiosamente, es la única mujer en haber triunfado en el US Open en las cuatro superficies donde jugó: césped, arcilla, sintética y cemento.
A lo largo de su carrera obtuvo 695 victorias en partidos de singles, en una sucesión que le otorgó uno de los 10 primeros escalones en el ranking de su país durante 18 años, en tanto en dobles lo fue por 12.
En el mundo, fue la número uno cinco veces de 1966 a 1972 y en el “top ten” estuvo 17 años. Es una de las ocho jugadoras en haber obtenido los cetros de singles en todos los torneos de Grand Slam. En estas lides del circuito ganó en 39 ocasiones, sumados individuales, dobles y mixtos. Un hecho significativo en su defensa del movimiento femenino acaeció en 1973 cuando aceptó el reto de un hombre, Bobby Riggs, campeón de Wimbledon 1939.
Riggs se vanagloriaba y con pomposa ceremonia comenzó la llamada Batalla de los Sexos, en el Astrodome de Houston. Billie Jean le bajó los humos con un marcador favorable de 6-4 y 6-3 doble.
Retirada de las canchas, no se alejó del tenis. Entre otras responsabilidades cumplió las de capitana de los equipos estadounidenses a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y de la Copa Federación 1998. En estas competencias estableció récord con 27 éxitos consecutivos en parejas.
La jugadora odiaba perder. La victoria es efímera, la derrota perdura, fue su extraña sentencia.
Obvio: está incluida en el Salón de la Fama del tenis.
(Tomado de Orbe)
















