Hasta 50 empleados de esa institución podrían estar bajo los escombros del inmueble y el objetivo de la explosión fue ocultar los trabajos de investigación nuclear, indicó el también jefe del Cuartel General de Coordinación Interministerial para la ayuda humanitaria en Ucrania.
Según Mizíntsev, los radicales ucranianos, bajo el control de los servicios especiales de Estados Unidos, prepararon varios escenarios para el uso de productos químicos tóxicos con vistas a realizar provocaciones y acusar a Rusia de esas acciones.
Subrayó que las acusaciones fueron publicadas por la Cancillería local en su sitio en Internet y distribuidas por Moscú a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
“El objetivo de esas acciones es acusar a Rusia de usar armas químicas contra la población civil y de violar sus obligaciones, incluso en virtud de la convención sobre la prohibición de armas químicas», se lee en ese documento.
En declaraciones a la prensa, el jefe militar ruso denunció que la ciudad ucraniana de Mariúpol está bloqueada por nacionalistas, que destruyeron todos los puentes y minaron las carreteras.
Dijo que los intentos de los equipos de desminado de la autoproclamada República Popular de Donetsk fracasaron, porque los nacionalistas abren fuego contra ellos.
Denunció además que las autoridades de Kiev prohibieron a los alcaldes de las ciudades ucranianas establecer cualquier contacto con la parte rusa, incluida la organización de los corredores humanitarios. “A todos los disconformes, simplemente, los fusilan”, explicó.
El alto oficial ruso manifestó que las autoridades ucranianas continúan rechazando los corredores humanitarios hacia Rusia, bajo el supuesto argumento de que no hay civiles ni ciudadanos extranjeros que deseen viajar a su territorio.
Apuntó que, no obstante, en las últimas 24 horas más de 23 mil personas mostraron voluntad de evacuarse hacia a esta nación, de un total de dos millones 619 mil 26 ciudadanos con apellidos y direcciones concretas de casi dos mil localidades ucranianas que transmitieron su deseo de refugiarse en Rusia.
Rusia inició el pasado 24 de febrero una operación militar en Ucrania, luego que las autoridades de las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk le solicitaran ayuda para repeler el aumento de la agresión de Kiev.
Antes, Moscú reconoció la independencia y soberanía de ambos territorios y firmó tratados de amistad, cooperación y asistencia mutua con sus líderes, los cuales incluyeron el establecimiento de relaciones diplomáticas y la ayuda militar.
En un discurso para informar sobre el inicio de la operación, el presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó que el objetivo es proteger a la población de Donbass de los abusos y el genocidio de Kiev durante los últimos ocho años y “desmilitarizar” Ucrania.
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