Persisten huelgas y protestas en casi todo el territorio nacional, junto con las amenazas de un importante sector de los transportistas por carretera que no están en las conversaciones y amenazan con subir el tono de las marchas este viernes.
Pérdidas millonarias especialmente para sectores como el agroalimentario y un ambiente de cierto escozor en la población, con las altas tarifas eléctricas y la subida de los precios en casi todos los renglones, dominan el panorama en el país ibérico a nivel social.
La Plataforma Nacional por la Defensa del Transporte, principal convocante de las marchas, parece enfrascada en un pulseo con posiciones fuerza para obligar al Ejecutivo a negociar. De una propuesta de 500 millones de euros para subvencionar el gasóleo, exigió doblar la cifra.
Sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez no reconoce como interlocutor a la Plataforma, compuesta por transportistas autónomos y pymes.
De todas formas, la patronal de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas, ejerce una importante presión e insta a un acuerdo definitivo lo antes posible. Registra por culpa del paro 100 millones de euros diarios de pérdidas para poder mantener en funcionamiento la cadena alimentaria.
El Ejecutivo se mostró optimista y convencido de que se llegará a un arreglo para solucionar el conflicto.
No obstante, algunos funcionarios como el director general de Cooperativas Agroalimentarias, Agustín Herrero, consideraron la situación de “muy alterada, con problemas graves para la alimentación del ganado, sobre todo por el bloqueo de los transportistas a la salida de mercancías en camiones que no están en paro.
Aceite de girasol, cereales y leche son los principales productos que acapara la ciudadanía en estos días, en parte por la operación militar de Rusia en Ucrania, y también por la excesivamente alta tarifa de electricidad que sigue escalando, ahora con la crisis de los hidrocarburos.
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