Aunque de la parte de Sánchez y de algunos de sus más cercanos colaboradores, la normalización de los nexos con Rabat permitirá estabilidad en el tema migratorio en Ceuta y Melilla y otros entuertos bilaterales, en lo interno casi todos los partidos políticos rechazan la postura en torno al pueblo saharahui.
El jefe del Ejecutivo, acompañado de su canciller José Manuel Albares, estuvo ayer hasta la mañana de hoy en Marruecos, donde participó en una cena, el iftar, con el rey Mohamed VI, para sellar nuevos convenios.
Antes del viaje, se difundió aquí el protocolo, que señala el compromiso de ambas naciones a cooperar en la lucha contra acciones criminales como el terrorismo, narcotráfico, trata de personas, inmigración ilegal, explotación sexual de menores, comercio ilícito de armas, blanqueo de dinero, tráfico de obras de arte y antigüedades, delitos cometidos a través de sistemas informáticos y medio ambiente.
En una entrevista con la agencia Europa Press, el delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, criticó el acuerdo suscrito durante la visita a Marruecos de Sánchez y advirtió que sólo el pueblo saharaui puede decidir el futuro de sus aguas.
Arabi recordó que la jurisprudencia europea, que en 2021 descalificó un arreglo pesquero entre la UE y Marruecos porque afectaba a aguas adyacentes al Sáhara Occidental y no tenía en cuenta los intereses del pueblo saharaui, expresados a través de su representación política legítima.
«Las aguas territoriales del Sáhara Occidental forman parte del Sáhara Occidental y si el territorio está pendiente de descolonización, las aguas también», argumentó en la conversación difundida por Europa Press.
Al respecto, enfatizó que se ha dado por hecho que, conforme a las sentencias europeas, Marruecos y el Sáhara Occidental «son dos territorios distintos y separados».
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