Los enfrentamientos se produjeron entre miembros de las etnias hausas y berta en las localidades de Gaissan, Roseiris y Wad al Mahi, que permanecen este domingo en toque de queda para evitar más enfrentamientos.
En semanas recientes subió la tensión en la zona luego de peticiones para el reconocimiento de un cacicazgo para la etnia hausa, originaria de Nigeria pero asentada en la región desde hace mucho tiempo.
Las autoridades estatales emitieron un comunicado en el que afirmaban que 31 personas murieron durante la violencia tribal. Pero después lo rectificaron a 13.
Sin embargo, el opositor Comité Central de Médicos Sudaneses declaró que 23 personas murieron y 84 resultaron heridas con balas reales y cuchillos, incluidos 17 casos en estado crítico.
Las Fuerzas por la Libertad y el Cambio (FFC, por sus siglas en inglés) acusaron al gobierno militar de instigar los llamamientos del grupo hausa para establecer un cacicazgo en un territorio perteneciente al grupo hamaj, una de las ramas de berta.
«Las (…) FFC consideran a la autoridad golpista plenamente responsable de la renovación sucesiva de estos hechos en la mayor parte del país», esgrimió el grupo político opositor.
Durante la época del derrotado presidente Omar al Bashir, los hausas sirvieron en los servicios de seguridad y lucharon contra los rebeldes del Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés-Norte.
El gobierno que encabeza el líder golpista general Abdel Fattah al Burhan no reaccionó aún ante los acontecimientos, que añaden un nuevo punto caliente a los enfrentamientos intercomunitarios en el este y el oeste del país.
Por su parte, el jefe de la Misión Integrada de Asistencia a la Transición de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Sudán, Volker Perthes, llamó a la calma a las comunidades locales del estado de Nilo Azul.
En un tuit, Volker dijo este sábado que la violencia intercomunal y la pérdida de vidas en la región sudanesa del Nilo Azul es profundamente triste y preocupante.
Entretanto, reportes en Jartum dan cuenta de manifestaciones organizadas este domingo por los Comités de Resistencia, y que esperan reunir a un millón de personas.
Los reunidos, que planean dirigirse al Palacio Presidencial (donde se encuentra al Burhan), explicaron que su intención no es legitimar ni reconocer al componente militar que gobierna el país desde el 25 de octubre del año pasado bajo la sombrilla del Consejo Soberano de Transición.
Cientos de personas participan en esas protestas desde la asonada, y el propio sindicato de galenos contabiliza más de 110 civiles fallecidos por la represión de las fuerzas del orden.
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