De acuerdo con la Administración General de Aduanas, el volumen total del comercio exterior en ese período arrojó más de 531 mil millones de dólares.
En detalle, las exportaciones experimentaron un alza de 11,8 puntos, las importaciones aumentaron 4,6 y el superávit comercial avanzó 40 puntos.
Mientras, en el acumulado entre enero y agosto el comercio exterior creció 10,1 por ciento y las cifras evidencian la continua recuperación de esa actividad en el séptimo mes del año luego que se expandió en abril apenas un 0,1 por ciento.
En mayo China comenzó a flexibilizar el confinamiento, a reactivar a ritmo acelerado la producción y a normalizar la transportación internacional de cargas en Shanghái, su corazón financiero y un importante centro mundial para el movimiento de mercancías.
De conjunto, el Gobierno puso en vigor múltiples medidas destinadas a estabilizar, reanimar y dotar a la economía de resiliencia frente a las incertidumbres generadas por los rebrotes de Covid-19 y el conflicto Rusia-Ucrania.
Según algunos expertos, es muy posible que las autoridades procedan con más disposiciones con el objetivo de catapultar el comercio exterior durante el resto de 2022.
China se plantea este año un auge de 5,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), una de las metas más bajas de la última década pero a tono con la recuperación del país y sus planes de garantizar la estabilidad económica frente a los desafíos internos y externos.
Pero el Gobierno tiene en cuenta entre las principales presiones durante 2022 a la caída de la demanda, las perturbaciones en las cadenas de suministros y las débiles expectativas de crecimiento, porque el mundo sigue bajo el azote de la pandemia y como añadido está el conflicto Rusia-Ucrania.
De hecho, esos factores estuvieron detrás de la expansión de solo 2,5 por ciento el PIB en el primer semestre, una de las cifras más bajas en años.
No obstante, las autoridades se comprometieron a mantener dentro de un rango apropiado los principales indicadores de la economía, diversificar las herramientas monetarias, introducir más recortes de tarifas y beneficiar a las pequeñas y medianas empresas en dificultades.
Igualmente, están atentas al efecto del comercio exterior en el segundo semestre de 2022 de la creciente competencia de Vietnam y otros mercados de sudeste asiático.
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