Estadísticas del Ministerio de Cultura y Turismo detallaron que entre el sábado pasado y ayer los ingresos de los sitios recreativos del país superaron los 287 mil millones de yuanes (más de 40 mil millones de dólares), para una alza interanual de 30 por ciento.
Destacan las modalidades del llamado turismo rojo (vinculado a los sitios históricos del país) y los picnis, las comidas listas para llevar y el alojamiento en hostales de las zonas periféricas principalmente de Shanghái, Beijing, Guangzhou, Hangzhou y Shenzhen.
Los datos ilustran un crecimiento en la transportación aérea, por ferrocarril y autobuses, así como en las ventas minoristas de artículos de consumo, incentivado con la distribución de cupones, promociones y otras iniciativas de fomento a los gastos de la población.
Sin embargo, en provincias como Shandong el descenso drástico de las temperaturas alejó durante casi toda la semana a los visitantes de las áreas escénicas y obligaron a suspender varios festivales culturales preparados para el período vacacional.
En Xinjiang, un importante destino turístico, un rebrote de Covid-19 conllevó a cortar la transportación entre ese territorio y el resto del país.
China se plantea dinamizar el turismo interno y el consumo pues son algunos de los nuevos motores del crecimiento económico y este año sufrieron un fuerte golpe en medio de las restricciones adoptadas para combatir el resurgimiento de la Covid-19.
Reanimar ambos sectores forma parte también de la estrategia del Gobierno de buscar un balance entre el desarrollo del país y la implementación del mecanismo sanitario, que contempla confinamientos masivos, cierre de lugares y frecuentes pruebas PCR cuando se detectan casos en alguna región.
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