La decisión de finalizar el paro, acordada por los manifestantes en votación, no significa el cese de los reclamos sino que estos entraron en una nueva etapa, la cual incluye presiones a la Asamblea Nacional para lograr el debate sobre la situación de desamparo de millones de obreros en el país asiático, de acuerdo con una declaración de la Confederación Coreana de Sindicatos (KCTU, según sus siglas en inglés).
En la nota publicada en su sitio en internet, KTCU ratificó la legitimidad de la revisión por el parlamento de artículos constitucionales sobre el asunto para que, además, los conductores no estén obligados a trabajar en condiciones de peligro para la vida como sobrecarga del horario en carretera.
Informó que actualmente frente al edificio de la Asamblea Nacional, varios de los afectados cumplen su décimo día en huelga de hambre en busca de la modificación por el legislativo de esos acápites y así acceder a un salario básico, un régimen de horario establecido, vacaciones legales y anuales o el derecho de indemnización por despido.
Por otra parte, KCTU calificó de incompetente y cobarde al presidente Yoon Seok-yeol por intentar responsabilizar de la crisis en el país a los huelguistas que pedían la intervención de la administración para establecer de manera definitiva un sistema de tarifas de fletes con garantías económicas para enfrentar la difícil situación en Surcorea.
Recordó que el incumplimiento por parte de las autoridades de lo acordado durante el paro del 8 de junio desembocó en la huelga nacional reciente que duró 16 días con las consecuentes afectaciones a la producción industrial surcoreana.
La organización sindical agregó que el intento del gobierno de criminalizar el paro general fue denunciado también por la Organización Internacional del Trabajo como una violación a los convenios universales, firmados también por República de Corea.
De igual modo, rechazó el muro mediático que obstaculiza la divulgación de la realidad política y social de Surcorea.
KTCU afirmó también que las autoridades buscan con esta situación una cortina de humo para desviar la atención sobre la profunda división interna en la derecha nacional, los bajos índices de aprobación, los innumerables errores en el discurso del mandatario y las fallas del personal gubernamental, lo que demuestra, aseguró, el debilitamiento de la ya frágil base del poder.
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