Pero para algunos observadores la reunión pretende objetivos más concretos: contrarrestar la creciente influencia de China y Rusia.
Es la primera vez desde 2014 que la Casa Blanca organiza una cita de semejante naturaleza con líderes africanos, en un momento en que la administración Biden busca una mayor colaboración en materia de comercio, inversiones y cambio climático, entre otros temas.
Tal vez, el Gobierno estadounidense intenta ajustar clavijas porque al día de hoy existen naciones africanas que se niegan a adoptar una postura contra Rusia en relación con el conflicto en Ucrania, opinan analistas.
Especialistas creen que el mayor reto de Biden será demostrar a los representantes de África que Estados Unidos puede ser un socio fiable a largo plazo para un continente en rápido crecimiento y con un peso significativo en la economía mundial y en la comunidad diplomática.
«No nos ven como un socio a largo plazo. No nos ven como dignos de confianza. Nos ven como poco fiables. Y esta cumbre es el comienzo de un esfuerzo para intentar reescribir esa narrativa», afirmó Cameron Hudson, asociado principal del Programa de África del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, citado por el diario The Hill.
Hudson señaló que, en comparación con sus predecesores, Biden no ha mantenido muchas visitas a la Casa Blanca o reuniones al margen de las Naciones Unidas con líderes africanos.
El continente alberga minerales clave para las cadenas de suministro mundiales, y su creciente población significa que proporcionará un porcentaje cada vez mayor de la mano de obra a nivel global.
Los países africanos constituyen aproximadamente una cuarta parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y muchos de estos se abstuvieron o se separaron de Estados Unidos a principios de este año en una resolución de condena a Rusia por la cuestión de Ucrania.
Para Ebenezer Obadare, investigador principal de Douglas Dillon de estudios sobre África en el Consejo de Relaciones Exteriores, Estados Unidos está elaborando una estrategia a largo plazo sobre diplomacia con esa parte del planeta, que tiene mucho que ver con la atención que Rusia y China prestan al continente.
«No me lo creeré ni por un minuto si alguien dice que no tiene nada que ver con Rusia», afirmó.
En ese sentido preguntó “¿Cómo hemos dejado caer la pelota hasta tal punto que permitimos que China y Rusia se afianzaran tanto en el continente…?».
Añadió que «más allá de la necesidad inmediata de alejar a los países africanos de Rusia, se trata de recuperar el afecto de esas naciones y consolidar el interés estadounidense en África».
Durante la cumbre, Biden anunciará que Estados Unidos destinará 55 mil millones de dólares a África en los próximos tres años.
También dará a conocer su apoyo a que la Unión Africana se una al Grupo de los 20 de forma permanente y que el Consejo de Seguridad de la ONU incluya un miembro permanente de esa región del globo; además, se espera que se comprometa a viajar a África en 2023. Pese a las aparentes maniobras de “seducción”, la Casa Blanca insistió en que la cumbre no trata de influir sobre cualquier nación africana para que tome partido contra Rusia.
«No estamos poniendo una pistola en la cabeza de nadie. Creemos que la guerra en Ucrania es una cuestión de principios», dijo el lunes el asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan.
Este miércoles, Biden encabezará un encuentro sobre comercio e inversión entre Estados Unidos y África, en el que participarán directores ejecutivos de más de 300 empresas de ambos lados.
En tanto, mañana, durante la jornada final, se celebrarán debates de alto nivel sobre la visión de la Unión Africana para el continente, seguidos de un almuerzo de trabajo ofrecido por la vicepresidenta Kamala Harris y una reunión sobre seguridad alimentaria organizada por Biden.
La cumbre de tres días comenzó el martes con conversaciones sobre el papel de la sociedad civil, la inversión comercial, la salud, el clima, la paz y el espacio.
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