Sin embargo, también hay “franceses”, expertos que destacan la calidad del cuadro galo y el talento indiscutible de Kylian Mbappé, con el concurso imprescindible del “principito” Antoine Griezmann.
Lo cierto es que la brillante trayectoria de Messi en el Barcelona, reconocida también entre sus archirrivales del Real Madrid, es un punto a favor para la Pulga, complementada en el torneo de Qatar por el ascenso de jóvenes como Julián Alvarez y Enzo Fernández.
También entra en el escenario el hecho de que Argentina cuente en su plantilla con varios jugadores de LaLiga de España, a la sazón Rodrigo de Paul, Angel Correa y Nahuel Molina (todos del Atlético de Madrid), Alejandro Papu Gómez y Gonzalo Montiel (ambos del Sevilla), y Guido Rodríguez y Germán Pezzela (del Betis).
Por la parte de Francia, Griezmann integra el club colchonero del Atleti, Aurelienne Tchouameni y Eduardo Camavinga del Real Madrid, y Ousmane Dembelé del Barcelona.
“Argentina no es de un brillo espectacular, pero tiene convicción y ha crecido en el certamen, y Messi es un factor diferencial; Francia desaprovecha todo el talento que tiene, especula demasiado y el impacto de Mbappé no siempre es decisivo”, resumieron los analistas del popular programa radial Partidazo de Cope.
En cuanto al marcador del domingo en Lusail, las opiniones están divididas. Algunos se inclinan por un resultado muy cerrado y competido de 1-0 o la misma pizarra, pero con roces excesivos y una friolera de tarjetas amarillas.
Otros, como el extécnico de Bélgica, Roberto Martínez, apuestan por una definición en la veleidosa tanda de penales. Y ahí, la ruleta rusa, nadie se atreve a pronosticar.
El vaticinio más audaz habla de un empate a un gol en tiempo reglamentario y el 2-1 al filo del minuto 120 del alargue, con gol in extremis de Messi (…) o Mbappé.
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