Mao Ning, vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores, exigió a Ottawa abandonar el sensacionalismo, no exagerar más el asunto ni tampoco usarlo para manchar la reputación del gigante asiático.
Igualmente, llamó al país norteamericano a dejar de buscar más pretextos para lanzar ataques contra Beijing, con ese tema y también la supuesta injerencia china en sus elecciones.
La víspera Canadá afirmó que ciudadanos de origen chino fueron víctimas de asedio y otras acciones desarrolladas por las presuntas estaciones de policía, operadas en secreto por agentes del Estado oriental.
El Gobierno abrió investigaciones al respecto en las ciudades de Montreal y Brossard, mientras el primer ministro, Justin Trudeau; y la canciller Melanie Joly, expresaron preocupación por el supuesto establecimiento de los centros.
Aparte de Canadá, desde el año pasado circularon informaciones sobre la presunta existencia de al menos 36 sitios similares en España, Países Bajos, Alemania, Irlanda, Francia, Italia y Portugal con el fin de persuadir a 230 mil ciudadanos chinos para que regresen al país natal y enfrenten la justicia por crímenes cometidos.
China siempre negó que se trataran de estaciones de policías y en el caso de Países Bajos, precisó que los centros señalados como tal lo gestionan compatriotas de forma voluntaria para ayudar a la diáspora en trámites por internet como chequeos médicos para renovar las licencias de conducción.
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