La crisis es un asunto interno y por tanto la solución debe dejarse en manos de los sudaneses, alertó el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado, citado por la agencia oficial de noticias SUNA.
El texto culpó a las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido de iniciar el conflicto tras su rebelión el sábado último, cuando atacaron varias instalaciones civiles y del Ejército a lo largo y ancho del país.
El presidente egipcio, Abdel Fattah El Sisi, también rechazó ayer cualquier injerencia extranjera en la vecina nación.
Durante una reunión con el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el mandatario reiteró la disposición de su Gobierno de mediar en la crisis sudanesa.
Debido a sus vínculos históricos y la frontera compartida de más de mil 270 kilómetros, Egipto desarrolla en los últimos tres días una intensa agenda de contactos con diferentes actores para abordar el problema.
Varias naciones árabes y africanas también trabajan para frenar los combates en Sudán, donde se reportan unos 200 muertos y centenares de heridos.
Como parte de esos esfuerzos, la Liga Árabe sostuvo el domingo una reunión de urgencia para abordar el tema.
Mientras, los presidentes keniano, William Ruto; sursudanés, Salva Kiir; ugandés, Yoweri Museveni; yibutiano, Ismail Omer Guelleh, y somalí, Hassan Sheikh Mohamud, efectuaron una cumbre virtual por igual motivo.
Los miembros de la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo, un bloque económico regional, instaron a “un cese inmediato de las hostilidades”.
Asimismo, acordaron enviar a Jartum a Kiir, Ruto y Guelleh para mediar entre las partes en conflicto.
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