Durante el entierro de las dos personas asesinadas el pasado domingo por empleados del Ministerio de Salud, las víctimas insistieron en mantener su anominato, ante varios casos de acoso policial y versiones del gobierno.
De hecho, la Policía intentó arrestar en el hospital a dos personas que resultaron heridas, en virtud de la narrativa del Ejecutivo sobre un supuesto intercambio de disparos, sin evidencias que la confirmen.
‘No queremos involucrarnos más, ya es suficiente con el acoso que nos hicieron el domingo. Nos dijeron que podían meternos presos y la verdad es que no queremos recordar más’, declaró un testigo al diario El Mundo.
En el vehículo atacado iba una veintena de personas, entre ellos ancianos y menores de edad, que regresaban de un acto de apoyo a la candidatura de Rogelio Canales a la alcaldía de San Salvador.
Los diputados Yanci Urbina, Nidia Díaz y Carlos Ruiz coincidieron en que la situación de los sobrevivientes es ‘delicada’, y ratificaron que el crimen responde al discurso de odio promovido por el presidente del país, Nayib Bukele.
La Fiscalía General de la República presentó cargos por los delitos de homicidio agravado y homicidio tentado contra los tres detenidos, uno de ellos agente de la división de protección a personalidades importantes.
El fiscal general, Raúl Melara, también cuestionó la insistencia de la Policía en desvirtuar el resultado de las investigaciones del Ministerio Público.
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