A juicio del presidente de la Asociación Panameña de Hoteles (Apatel), Raúl Jiménez, el inicio de la temporada resultó favorable con una ocupación cercana al 40 por ciento, pero espera que en los próximos meses la cifra aumente, para lo cual es clave promover más los atractivos, indicó.
Antes de la Covid-19, según el funcionario, los excursionistas foráneos representaban para Panamá el 85 por ciento de la demanda, ello indica que el turismo nacional no resulta suficiente para sostener la actual infraestructura.
A la fecha, dijo a la prensa el titular de Apatel, están fuera de inventario unas nueve mil habitaciones, debido a que el 30 por ciento de los centros de hospedaje continúan sin operar desde el cierre obligatorio en dos años de pandemia.
Estimaciones de la industria del ocio registran que desde marzo de 2020 hasta mediados del pasado año, la economía panameña dejó de percibir más de cuatro mil 500 millones de dólares debido a la crisis que impactó al turismo, la que también afectó al sector aéreo que aportaba más del 12 por ciento al Producto Interno Bruto.
Para el consultor en materia Laboral, René Quevedo, la Covid-19 significó para el turismo panameño un retroceso de al menos 17 años, a juzgar por los datos publicados en 2012 que señalan que sus empresas generaban 146 mil puestos de trabajo.
El experto vaticinó que la industria sin chimeneas en el istmo podría generar hasta el 2027 unas 20 mil nuevas plazas cada año y sugirió para ello eliminar restricciones e incentivar la promoción, como hacen otros países de la región.
Informes oficiales de la Autoridad de Turismo de Panamá dan cuenta que en la región los principales emisores en 2021 fueron Estados Unidos, México y Canadá; y también sobresalen naciones europeas como España, Italia; Francia, Países Bajos, Alemania y Rusia, en ese orden.
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