Las intensas lluvias asociadas al tifón Seroja, que también devastó amplias zonas en Timor del Este, provocaron grandes inundaciones y deslizamientos de tierra que a la fecha dejan 126 muertes.
El fenómeno se ensañó en el distrito de Flores Oriental, en la isla indonesia de Adonara, donde fueron recuperados 67 cadáveres y aún se dan por desaparecidas una decena de personas.
En la vecina Lembata, lava solidificada procedente de una reciente erupción volcánica, mezclada con lodo, cubrió parcialmente a una docena de aldeas y mató a 28 personas. Se ignora la suerte de otras 44.
La Agencia Nacional de Manejo de Desastres explicó que las tareas de búsqueda y rescate transcurren en condiciones muy difíciles por estar interrumpidos numerosos puentes y carreteras. Para peor, los meteorólogos pronostican que las lluvias persistirán hasta el viernes.
En las zonas más remotas están utilizándose helicópteros para hacer llegar alimentos y otros materiales de primera necesidad a los damnificados.
En el Vaticano, durante la audiencia general de este miércoles, el papa Francisco pidió orar por las víctimas de las inundaciones en Indonesia y Timor Oriental. Los gobiernos de numerosos países han enviado mensajes de condolencia a esos países.
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