«Destacamos el deseo inapropiado del Reino Unido de politizar y escalar la situación en torno a la muerte de su ciudadano Paul Urey, quien murió en la República Popular de Donetsk (RPD)», manifestó la funcionaria citada por el servicio de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Zajárova precisó que los altos cargos del Gobierno británico, en plena carrera para ocupar los puestos del líder del partido Conservador y de primer ministro, tratan de utilizar lo que denominaron como “tragedia humana» asociada con el fallecimiento de Urey para encender un escándalo en los medios y «ganar puntos».
Anteriormente, la ministra de Exteriores británica y una de las candidatas al cargo del primer ministro, Liz Truss, culpó a Rusia del fallecimiento del prisionero.
En este contexto, el embajador ruso en Londres, Andréi Kelin, fue convocado por el Ministerio de Exteriores para dar explicaciones de los acontecimientos.
El pasado viernes la RPD informó del fallecimiento de Urey el 10 de julio, a quien calificó como un militar de carrera con experiencia en operaciones bélicas en Afganistán, Irak, Libia y Ucrania.
La defensora del pueblo de Donetsk, Daria Morózova, precisó que la muerte del británico fue causada por muchas enfermedades, como diabetes insulinodependiente, afecciones respiratorias, renales y cardiovasculares, y estrés.
En ese sentido, destacó que los representantes de Reino Unidos «ignoraron la mera posibilidad de negociar su retorno en el marco de un canje de prisioneros» y «no proporcionaron los medicamentos necesarios a través del Comité Internacional de la Cruz Roja».
Morózova detalló ante la prensa que a Urey se le brindó asistencia médica «pese a la gravedad del delito imputado», sin embargo, «habida cuenta de los diagnósticos y el estrés, falleció».
Paul Urey, de 45 años, fue capturado en abril por las fuerzas rusas y las milicias de la RPD, acusado de haber combatido en el Donbass como mercenario extranjero al servicio del Ejército de Ucrania.
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