Aparentemente hay una gran mayoría que apoya las acciones del gobierno del presidente Nayib Bukele, según la más reciente encuesta Gallup, mientras sectores minoritarios se oponen a su política.
Más allá, en el norte de América, en el Congreso de Estados Unidos se escuchan valoraciones nada favorables.
El miembro de la Cámara de Representantes Jim McGovern comentó que Bukele respondió a una crisis de derechos humanos, refiriéndose a la violencia de pandillas, creando otra crisis, el desmantelamiento del Estado de Derecho.
Son elucubraciones que alarman si se toman en cuenta aspectos de la situación interna en torno a las celebraciones del 15 de septiembre.
La gente va a salir a marchar, está dejando el miedo y saldrá a denunciar las violaciones a los derechos humanos, el alto costo de la vida y el despojo de tierras, plantea Marisela Ramírez del Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular (BRP) en declaraciones a Radio Ysuca.
Mientras otros rememoran frases de 1921, cuando el líder obrero José Mejía afirmaba que “los sueños que albergó Centroamérica fueron truncados por líderes ambiciosos y corruptos que aprovecharon su paso por la presidencia para concentrar el poder, denostar la Constitución y perseguir a cualquiera que los contrariara”.
Hay malos presagios en el ambiente y según medios de prensa locales, el presidente de la República convocó a un desfile que finalizará en el Parque Cuscatlán, que es el punto donde las organizaciones de la oposición llamaron a sus seguidores a concentrarse el día patrio, puntualizó Ramírez.
Señala la activista en sus declaraciones que de parte del Gobierno ocurrieron amenazas y acoso a integrantes de organizaciones y movimientos sociales, desde que iniciaron las marchas en contra de las políticas de la actual gestión gubernamental.
El 15 de septiembre, agregó, es símbolo de la lucha del pueblo. Se ha usado como mecanismo de denuncia y el pueblo marchará pacíficamente para la conquista de sus derechos, remarcó la integrante del BRP.
A esas ideas se adhieren unos y las adversa otros, nos dicen ahora los historiadores. Esas mismas ideas son una inspiración para luchar contra “los mismos de siempre” que en nuestro país nos imponen un enorme retroceso político, social, económico y cultural, apuntó.
Al respecto, el historiador Héctor Lindo, profesor emérito de Historia en Fordham University, Nueva York, plantea que la tarea debería ser trabajar para que el tercer centenario de la independencia encuentre a un país optimista, auténticamente democrático, con un régimen de Estado de derecho.
Hay un entorno de cosas que no son para festividad. La pobreza campea, la emigración, los problemas de salud, la indefensión que sienten los más de 15 mil despedidos de sus trabajos por el actual gobierno, el engaño que sufre la juventud, las mujeres, respecto a presuntas promesas incumplidas por el gobierno, plantean activistas.
Sin embargo, muchos aún tienen esperanza de que los movimientos populares, sociales, movimientos políticos y partidos políticos, cumplan con su responsabilidad con el presente y futuro del país.
Mientras tanto hay pesimismo y malos augurios. Ojalá sean borrascas imaginarias, es el clamor de la gente de a pie.
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