La diversidad es un tema recurrente en la agenda de la actualidad, pues aún persiste el criterio discriminatorio de poner límites a quienes tienen algún tipo de discapacidad física motora.
Estas personas, negadas a ser catalogadas de segunda clase, dejan su impronta en diversos sectores de la sociedad con signos de admiración, principalmente en el deportivo, donde han quebrado conceptos que promovían la perpetuación de la desigualdad.
Para Paige, estudiante de la primaria Maysville, en Kentucky, es un juego que destapa su osadía.
Sus padres la criaron como cualquier otra niña y decidieron que su condición no tenía que convertirse en un freno, sino en una ‘habilidad especial’, y la enrumbaron por el camino de la gimnasia artística. Todo un gran reto en la disciplina, donde las cuatro extremidades son de una importancia vital.
La idea -según sus progenitores- era ayudarla a desarrollar la fuerza en la parte superior del cuerpo, pero ella mostró un increíble talento y un gusto ‘casi enfermizo por el deporte’.
Según la publicación estadounidense The Epoch Times, la niña ganó el primer premio de barra fija en el torneo estatal Xcel Bronze en octubre de 2019, y compitió en marzo de 2020 en el Arnold Sports Festival, certamen multideportivo nacional que se disputa en Columbus, capital del estado de Ohio.
Para la gimnasta el único límite verdadero se encuentra en su propia imaginación, porque persigue sueños y no huye de las pesadillas. Esta motivación le da alas y ella vuela alto.
‘Cualquier cosa que te suceda, lo puedes superar. Eso le diría a otras personas. Puedes hacerlo. La gimnasia es mi actividad favorita. Es bastante fácil porque tengo mucha fuerza y puedo hacer todo’, dijo Paige en conversación con Times Recorder.
Quizás llegue a ser parte de los legionarios atletas con discapacidades que protagonizan grandes hazañas en las que el espíritu de vencerse a sí mismo y asumir los retos apuntalan una filosofía de vida: siempre se puede, porque nada es imposible.
(Tomado de Orbe)
















