En la década de 1990 «nos convencieron de que debíamos convertirnos en un país normal, dejando que el sabio Occidente decidiera por nosotros”, destacó este jueves Venedíktov en una entrevista concedida a la agencia TASS.
En su opinión, el rechazo de Rusia a esa vía, que habría conducido inevitablemente al colapso del país, provocó una oleada de rusofobia sin precedentes, convertida ahora en una agresión en la política, la economía, la cultura y también en el ámbito militar.
La carga principal del daño de la política antirrusa de Occidente y el conflicto en Ucrania recae en Europa, la cantidad de daño económico aumentará durante muchos meses más, expresó.
Según Venedíktov, Europa pensó vanamente que podría ser la beneficiaria de los procesos que se están llevando a cabo en Ucrania, pero al final el único fue Estados Unidos, mientras los propios europeos están recogiendo los frutos negativos de sus pasos poco meditados.
Instó a no olvidar las tensiones sociales y humanitarias derivadas de los problemas económicos del llamado viejo continente y que ahora se ven exacerbadas por la miope política de sanciones.
Rusia está lista para normalizar las relaciones con aquellos países que dejen de seguir la política de Occidente, pero no podemos garantizar que recuperen sus posiciones anteriores a la crisis, porque las plazas en el mercado ruso pueden estar ya ocupadas, advirtió Venedíktov.
Subrayó que Moscú, «a diferencia de los estadounidenses, no divide a las naciones soberanas en variedades y categorías».
«Para Rusia, cualquier país que no cometa acciones destructivas contra nosotros y esté dispuesto a cooperar en beneficio mutuo es amistoso por definición», expresó.
Afirmó que Rusia intensifica la cooperación con esas naciones, por ejemplo, en el suministro de cereales, energía y materias primas estratégicas, con las que el mundo se encuentra actualmente en una situación tensa.
jf/gfa
















