Al intervenir en la ceremonia, el líder de la Resistencia islámica libanesa enfatizó que el bloqueo de Washington aún continúa en la nación al obstaculizar el apoyo de países como Rusia e Irán, y “esto en sí mismo es una maldición y una plaga».
Nasrallah culpó a Estados Unidos de obstruir la llegada del gas de Egipto y la electricidad de Jordania a través de Siria mediante la aplicación de la unilateral y extraterritorial Ley César, que no permite el comercio con Damasco por temor a sanciones.
En relación con la demarcación de la frontera marítima sur con Israel, el jefe de Hizbulah hizo hincapié en que no se puede confiar en las garantías estadounidenses para preservar el acuerdo, sino solo en el elemento de la fuerza de la Resistencia.
“Líbano está protegido por la ecuación de Ejército, Pueblo y Resistencia, y el asunto no cambia después de las elecciones israelíes, porque nuestra fuerza está ahí», sentenció.
Indicó que la Casa Blanca no completó el acuerdo de demarcación de la frontera marítima por el bien de Líbano, sino para evitarle la guerra a la región, porque sus prioridades son diferentes y siempre al servicio de Tel Aviv.
Con respecto a las elecciones presidenciales, Nasrallah subrayó que «el vacío constitucional se refleja en todos los niveles en Líbano y resulta urgente llegar a la opción más apropiada y mejor para el cargo de jefe de Estado.
En este sentido, la máxima figura de Hizbulah destacó la necesidad de preservar los elementos de poder en la nación y la elección del presidente constituye lo más importante, ya que custodia la seguridad nacional.
Repudió la intromisión de la embajada americana en Beirut en los más mínimos detalles gubernamentales y ministeriales en Líbano y sus presiones para alentar la confrontación con la Resistencia.
Ante esta injerencia, Nasrallah respaldó la designación de un presidente valiente en el Palacio de Baabda, que otorgue prioridad al interés nacional y no venda el país a las ambiciones de Estados Unidos.
El secretario general aclaró que Hizbulah no busca un mandatario para su protección, apoya un candidato que no la apuñale por la espalda y en este contexto, abogó por el diálogo para salir del vacío de poder.
Cinco sesiones presidenciales fracasadas en el Parlamento, ausencia de consenso entre las fuerzas políticas y agudización de la crisis económica-social marcan la vida de los libaneses en el presente, en medio de una vacancia constitucional y bajo un gobierno interino.
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