La referida localidad es de importancia estratégica, ya que alberga el manantial de agua dulce que abastece a cuatro millones de habitantes en la ciudad de Damasco, y era uno de los destinos turístcos favoritos por su bella naturaleza y ubicación en ambas orillas del río Barada.
Grupos con tendencia extremista ocuparon dicha urbe en 2012 hasta el mes de enero de 2017, fecha de su liberación tras feroces combates con el ejército sirio.
Durante una ceremonia popular efectuada con esta ocasión, el gobernador de Damasco-campo Safwan Abu Sadaa, rindió tributo a los militares caídos que dieron sus vidas para liberar a Ain Al-Fijeh del flagelo del terrorismo y elogió los esfuerzos por hacer realidad un retorno digno y seguro de los desplazados.
La Gobernación logró remover los escombros de la calles, rehabilitar y poner en servicio la infraestructura de agua, electricidad y aguas residuales, además, se tomaron procedimientos para facilitar el regreso de familias, indicó el alcalde de la urbe Mohammed Shabli.
Reveló que sembrarán cuatro mil árboles para recuperar la capa verde, muy afectada por los actos terroristas, y adoptaron medidas para que las instalaciones turísticas reabran sus puertas tal como fue antes de la guerra.
Esperábamos con ansiedad este día desde hace cinco año y es como un sueño que se hizo realidad, y desde hoy, vamos a trabajar para rehabilitar y reconstruir nuestras casas y reanudar nuestras labores, afirmaron algunos habitantes.
En recientes declaraciones, el ministro de Administración Municipal, Hussein Makhlouf, dio a conocer que más de cinco millones de desplazados internos y refugiados en el exterior volvieron a sus hogares, la mitad de ellos después de 2018.
El titular añadió que un arduo trabajo se realiza para alentar a los desplazados a regresar a pesar de la escalada de Occidente mediante las medidas coercitivas unilaterales que fueron ampliadas para abarcar el sector de hidrocarburos.
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