A juicio de Wang Wenbin, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, esas informaciones buscan desviar el foco de la situación real porque Beijing prioriza la vida y salud de la población mientras busca un balance con el desarrollo.
Recordó la expansión promedio de 4,5 puntos del Producto Interno Bruto de China en los últimos tres años, pese a la persistencia de la pandemia de Covid-19 y otros desafíos tanto externos como internos.
Según recalcó, su país es un estabilizador de la economía global gracias a la importación de productos y servicios de alta gama, y sus perspectivas de crecimiento en 2023 se amplían luego de modificar la estrategia epidemiológica.
Wang enfatizó en que la situación actual de la Covid-19 es controlable, mejora y muchas provincias normalizan la actividad productiva tras superar el pico de infecciones.
“Con la gradual recuperación de la demanda del mercado y el espaldarazo del Gobierno, la economía de China y la vitalidad social se acelerará, creará nuevas oportunidades (…) y ganará más prominencia su rol como motor de la economía mundial”, añadió.
El gigante asiático el domingo degradó el nivel de emergencia con que maneja la Covid-19 y eliminó más controles sanitarios para enfocarse en los casos graves y ampliar la vacunación mientras convive con la enfermedad y el virus que la provoca.
Pero todavía enfrenta el peor rebrote de la patología desde 2020 en Wuhan con millones de infectados cada día y una cifra también elevada de fallecidos, que mantienen sobresaturados los servicios en los hospitales, funerarias y crematorios.
En ese contexto, una treintena de países decidieron imponer controles antioCovid-19 a los viajeros procedentes de China y muchos medios extranjeros especulan sobre un posible impacto negativo en la cadena mundial de suministros industriales y la revitalización de la economía del planeta.
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