La tesis echa por tierra criterios manejados hasta ahora, que se referían a la expansión del patógeno por personas procedentes de Asia, pero «la mayoría es claramente europea», afirmó Harm van Bakel, genetista de la Escuela de Medicina Icahn en el Monte Sinaí, autor del estudio.
Otro equipo de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York llegó a conclusiones sorprendentemente similares, pese a pesquisar un grupo de casos diferentes.
Ambos equipos analizaron los genomas de muestras del coronavirus SARS-Cov-2 tomadas a neoyorquinos a partir de mediados de marzo, reportó el diario The New York Times.
El resultado arrojó una propagación oculta del virus previamente que pudo detectarse si se hubieran puesto en marcha efectivos programas de pruebas a la población, añadió el periódico.
Para el 31 de enero, el presidente Donald Trump prohibió a los extranjeros entrar al país si habían estado en China –donde se registró el primer brote conocido del coronavirus- durante las dos semanas anteriores a esa fecha.
En ese momento el mandatario seguía ignorando el primero de dos memorandos del asesor presidencial para la Economía, Peter Navarro, quien advirtió el 29 de enero a la Casa Blanca del potencial impacto humano y económico que provocaría en el país la Covid-19.
Justo los aspectos más negativos que le señalan a Trump en el manejo de la actual crisis sanitaria son la demora en admitir la dimensión de la pandemia y al minimizar esto no tomó las medidas oportunas para que el gobierno federal adquiriera de manera oportuna insumos médicos vitales.
Nueva York es el estado más golpeado del país por la peligrosa afección respiratoria que ocasiona el SARS-Cov-2.
Más de 160 mil infectados, de ellos casi siete mil 100 fallecidos, más del doble de las víctimas fatales de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, son las dramáticas estadísticas que registra.
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