Luego de una reciente visita a la ciudad de Alepo, en Siria, el alto funcionario de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó que el devastador impacto de 12 años de guerra civil fue agravado por los dos terremotos del 6 de febrero, con decenas de miles de muertos y millones más necesitados de ayuda a ambos lados de la frontera con Türkiye.
Los sismos se produjeron en un momento en que las necesidades en Siria llegaron a su máximo desde que comenzó el conflicto, que ya había paralizado casi el 50 por ciento de las instalaciones sanitarias del país, y ahora destruyó más equipos médicos esenciales, resaltó.
Aseguró que mucho personal sanitario ya se había marchado a causa de la guerra y los que se quedaron tienen dificultades para realizar su trabajo, comentó Al Mandhari.
La OMS estima que unos 26 millones de personas están afectadas por los terremotos en toda Siria y, por ejemplo, en Alepo los primeros cálulos indican que más de 200 mil quedaron sin hogar, quienes viven a la intemperie con mucho frío.
Esa agencia sanitaria y otras entidades de Naciones Unidas están sobre el terreno desde el primer día, y lograron entregar material a 16 hospitales en el noroeste de Siria, un cargamento de 35 toneladas métricas de kits de traumatología y otros suministros médicos para infecciones.
También nos enfrentamos a la crisis actual de combustible, que impide a muchos hospitalarios suministrar calefacción, y al alto riesgo de propagación de enfermedades transmitidas por el agua y los alimentos contaminados por la interrupción del suministro del preciado líquido, alertó Al Mandhari.
Los terremotos, insistió, generaron una crisis adicional para los sirios, independientemente de dónde se encuentren, ya sea en las zonas controladas por el Gobierno y en las que no lo están, y no pueden tolerar más sobresaltos y crisis. Deberíamos ser fuertes y decir basta”, expresó.
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