Las autoridades castrenses admitieron de manera oficiosa la acción, pero solo dieron cuenta de 27 bajas mortales en sus filas y anunciaron 15 en las de los asaltantes; los islamistas se abstuvieron de mencionar sus pérdidas.
El ataque comenzó con un atentado con un coche cargado de explosivos seguido de un avance por tierra desde varios flancos cuyo objetivo puede ser interrumpir los preparativos en curso de las fuerzas gubernamentales para una ofensiva de gran escala contra bases de Al Shabab.
En un hecho separado, fuentes oficiales de la región separatista de Puntlandia revelaron la ejecución de 21 hombres acusados de pertenecer a Al Shabab y de ‘cometer varios crímenes contra civiles’.
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