Enda significa ‘ya’ en suajili, idioma local de esa nación de África Oriental con costa en el océano Índico y de más de 52 millones de habitantes, según el censo de 2019 realizado por el Banco Mundial.
Cuna de excelentes corredores de largo aliento como el recordista mundial Eliud Kipchoge, actual monarca olímpico considerado uno de los mejores maratonistas de la historia en su país, y la también propietaria de una plusmarca planetaria, Brigid Kosgei, entre otros, Kenya posee la única empresa de este tipo en el continente africano.
‘No nos limitamos a probar o comercializar zapatillas técnicas fabricadas por terceros, sino que hacemos las nuestras propias. Queremos convertirnos en una marca internacional con un impacto global’, señaló Navalayo Osembo-Ombati, exfuncionaria de Naciones Unidas en Nueva York y fundadora de Enda.
El primer prototipo, lanzado en 2017, se nombró Iten, destacó por ser ligero e ideal para carreras cortas y de gran velocidad. Lapatet, que significa ‘correr’ en kalenjin -el idioma hablado por muchos de los grandes corredores de Kenya-, fue la segunda propuesta, visto como un calzado de entrenamiento diario y distancias largas.
Según Osembo-Ombati, se trabaja constantemente con atletas kenianos para el diseño de las zapatillas y poder darlas a conocer dentro del mundo atlético.
Actualmente, la mayor parte de las ventas de esa prenda se lleva a cabo en el exterior.
Datos de la Fundación Enda precisan que alrededor del 80 por ciento de su comercio se efectúa en Estados Unidos, el ocho por ciento en Europa y el 12 restante en Kenya.
De acuerdo con el sitio digital www.endasportswear.com, la marca goza de impacto social, económico y medioambiental, además de garantizar que las comunidades pobres y vulnerables del país se beneficien de la fabricación de sus productos.
(Tomado de Orbe)
















