El objetivo es que tengan mejor gusto y puedan conservarse por más tiempo, pero al final pierden fibras, vitaminas, minerales y otros nutrientes, precisa un estudio publicado en el sitio Naciónfarma.com apoyado con datos de la revista Healthline.
Muchos aditivos son utilizados para cambiar el color, textura, sabor y olor de la comida.
Otros elementos son colocados con la finalidad de estimular los centros de dopamina en el cerebro y lograr una sensación de bienestar.
Los alimentos que las personas deben evitar están el tocino, las palomitas de maíz, margarina, salsa kétchup, entre otros.
Hay algunos que conllevan un proceso mínimo, como las bolsas de ensalada lista para consumir, y otros que son alterados químicamente al añadirles aditivos y sabores artificiales, conocidos también como ultraprocesados.
‘Un consumo mayor al 10 por ciento de alimentos ultraprocesados se asoció con un 12 por ciento más de riesgo de padecer cáncer en general y con un 11 más de peligro de cáncer de mama’, puntualiza la fuente que también utilizó datos de la revista médica British Medical Journal.
Engrosan la lista de estos las sopas deshidratadas, los productos horneados, los cereales azucarados, las carnes procesadas, las galletas y las salsas.
Aunque el consumo de alimentos procesados representa un riesgo para la salud de los seres humanos estos deben siempre buscar en las etiquetas los que contengan menos cantidad de grasas, sodio y azúcar e ingerirlos con moderación.
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