Y los contrapunteos de la política que no parecen querer descansar, ni siquiera en una época normalmente más apacible en términos de noticias.
La culpa, por supuesto, es de la pandemia del nuevo coronavirus que ha hecho cambiar el comportamiento de las sociedades, en un giro que ya pasa de los 180 grados y pretende dar la vuelta completa.
Andaba cortejando a la gente la Eurocopa de Fútbol, con España en semifinales y una derrota in extremis por penales frente a Italia, cuando cierto relajamiento de las restricciones volvió a poner en primer plano al Covid-19.

Mientras, vestimenta relajada y con escasos tejidos (por el calor, naturalmente), el no uso de mascarillas en exteriores y también en las siempre agradables terrazas, entre cañas, tapas y copas de vinos.
Rasgándose las vestiduras, en particular la oposición de derecha al Gobierno izquierdista de Pedro Sánchez, en tanto se hizo un cambio sustancial en el gabinete de ministros y llegan los fondos europeos para la recuperación económica.
-CALOR OLIMPICO
El calor, ahí está, como la Puerta de Alcalá, con más de 30 grados Celsio en las noches y furia en Andalucía donde los termómetros sobrepasan los 42.
Empero, la tregua está andando, con la buena nota de que más del 50 por ciento de los españoles ya están con pauta completa de vacunación contra el Covid-19, y en agosto, según la promesa de Sánchez, la cifra llegará al 70 por ciento.
En pleno apogeo, ya mismo, Tokio, que no el personaje de la famosa serie La casa de papel, sino los Juegos Olímpicos, ayer con un magro empate de España sin goles frente a Egipto en balompié.
Extraños, singulares, ojalá irrepetibles las exigencias por evitar la propagación del virus SARS-CoV-2 que provoca la enfermedad, la capital japonesa será en unas horas el centro de la noticia mundial.
Porque en el fondo, marca un grito de esperanzas de la humanidad y España quiere ser parte de este hermoso jubileo deportivo.
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