Así lo declaró el ministro egipcio de Relaciones Exteriores, Sameh Shoukry, durante una reunión aquí con su homóloga sursudanesa, Beatrice Wani Noah, precisó un comunicado de la cancillería local.
Ambos funcionarios analizaron el estado de las relaciones bilaterales y discutieron cuestiones regionales e internacionales de interés mutuo, precisa el texto.
Uno de los puntos tratados fue la situación en torno a Gran Presa del Renacimiento (GERD), construida por Etiopía sobre el río Nilo.
La GERD, que producirá unos seis mil 450 megavatios, es una fuente de conflicto desde hace una década pues Egipto considera que el llenado unilateral de la misma amenaza su cuota de agua del Nilo, del que depende casi por completo el consumo humano, la agricultura y la industria nacional de este país.
La reunión entre ambos cancilleres se efectuó en el contexto de la visita de una delegación de Juba, encabezada por el vicepresidente James Wani Igga.
Sudán del Sur celebró este mes su primera década de independencia en medio de grandes desafíos.
Poco antes, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia alertó que la nación más joven del mundo atraviesa su peor crisis humanitaria, desencadenada por muchos factores, entre los que citó ‘la continuada violencia y la inseguridad, el impacto del cambio climático y las inundaciones’.
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