El martes, la frontera permaneció abierta para todos los afganos con documentos de identidad válidos o pruebas de ser un refugiado afgano registrado residente en Pakistán, dijo la cadena Al Jazeera.
Numerosa gente se agolpó a través del paso recién instalado para los viajeros afganos hacia Pakistán en Chaman, a través de una valla de alambre de púas desde la frontera hasta un centro de transporte situado a menos de un kilómetro de distancia.
Muchos viajaban con ancianos y otras personas desvalidas que necesitan atención médica inmediata, quejándose de la falta de instalaciones sanitarias en el lado afgano.
Últimamente viene mucha gente a Pakistán porque no hay médicos allí, pues todos se fueron desde que terminó la guerra, dijo una persona a Al Jazeera.
Varios de los reunidos en el borde limítrofe dijeron que estaban allí para recibir a sus familiares liberados de las cárceles por los insurgentes.
El lunes, las autoridades paquistaníes dijeron que unas 20 mil personas utilizaron el paso fronterizo de Chaman, lo cual supone aproximadamente el doble del tráfico diario habitual.
Entre ellos estaban unos 13 mil afganos que cruzaron a Pakistán, declaró Zia Langove, ministro de Interior de la provincia de Baluchistán, donde se encuentra Chaman.
Pakistán acoge a más de 1,4 millones de refugiados afganos, según datos de la ONU, pero el gobierno calcula que el país alberga además a otros dos millones que no fueron registrados.
Chaman es uno de los dos principales pasos fronterizos entre Pakistán y Afganistán, el otro puesto en el norte es Torkham, que fue reabierto al tráfico comercial tras una breve suspensión cuando el grupo armado lo capturó un día antes.
Sin embargo, el tráfico peatonal en Torkham siguió suspendido en su mayor parte, debido a las restricciones relacionadas con la Covid-19.
Entre quienes cruzan a Pakistán se vislumbraba una visible sensación de alivio por el fin de una guerra que duró casi 20 años y cobró más de 150 mil vidas de civiles y numerosos heridos.
La intervención de Estados Unidos y la OTAN, luego de los atentados de 2001 en Nueva York, concluyó con una retirada forzosa para evitar una mayor debacle tras el asalto final del Talibán.
El grupo armado declaró el fin de la contienda bélica en Afganistán después de conquistar Kabul y el abandono del país del presidente Ashraf Ghani.
Estados Unidos dejó Afganistán en peores condiciones de las que tuvo cuando decidió invadir al país centroasiático en su supuesta cruzada contra el terrorismo.
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