El ducto de arenas bituminosas Línea 3 de la empresa Enbridge Energy (Enbridge Line 3) reemplazaría una tubería que data de la década de 1960 y si se completara transportaría diariamente más de 760 mil barriles de petróleo a través de territorios indígenas y ecosistemas frágiles.
Medios digitales destacan que en la más reciente de las acciones, el lunes cuatro defensores del agua encadenaron sus brazos y se sujetaron a la maquinaria para interrumpir las operaciones de la obra cerca de la localidad de Hay Creek (Minnesota), una protesta igual a otras efectuadas la semana anterior.
Según los manifestantes este oleoducto y todos los que son semejantes constituyen violaciones a los derechos indígenas y un ataque al futuro colectivo en un mundo donde se agrava la crisis del cambio climático.
Además, dicen que es necesario proteger a los pueblos nativos norteamericanos contra las grandes industrias petroleras que están empeñadas en destruir la tierra.
‘áDetener la Línea 3!’, ‘El cambio climático es una cuestión muy urgente’, ‘No podemos esperar a que los políticos, que nos fallan, se hagan cargo, tenemos que actuar’, son otros de los argumentos expresados.
Pero el Tribunal de Apelaciones de Minnesota confirmó el 14 de junio último una autorización clave para el Línea 3 que eliminó obstáculos a la posible demora en la conclusión del proyecto tras otorgar un Certificado de Necesidad y Permiso de Ruta de la Comisión de Servicios Públicos de ese estado.
El oleoducto de mayor capacidad está ‘en camino’ para entrar en operación en el cuarto trimestre de este año, anticipó la compañía con sede en Calgary en un comunicado.
La conductora iniciada en 2016 está completa en Canadá, Wisconsin y Dakota del Norte y al 60 por ciento en Minnesota, aseguran reseñas de prensa.
Alrededor de 300 organizaciones enviaron una carta al presidente Joe Biden en la que le pedían que ordene al Cuerpo de Ingenieros del Ejército que suspenda o revoque el permiso federal a Enbridge.
En la misiva instaron al mandatario demócrata a seguir el ejemplo que dio el primer día de su administración, cuando canceló el controvertido oleoducto Keystone XL -aprobado por Donald Trump en 2017-, amparado en el argumento de las consecuencias que este tendría para el calentamiento global.
Por otra parte, el gobierno de Biden se niega hasta ahora a cerrar el oleoducto Dakota Access -propiedad de otra empresa-, que fue motivo de grandes protestas entre 2016-2017 cerca de la reserva de Standing Rock, en las Dakotas.
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