En los últimos días, grupos de ayuda advirtieron que Afganistán enfrentaría una crisis humanitaria si no se suministran ayuda y recursos al país, indicó la cadena Al Jazeera.
También, la pobreza podría dispararse hasta el 97 por ciento a mediados del próximo año, según el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, pues la hambruna y la sequía obligan a miles de personas a desplazarse hacia las ciudades en busca de refugio.
El titular talibán para los refugiados, Khalil-ur-Rahman Haqqani, dijo que la ciudad de Kabul tiene un gran número de refugiados y añadió que se dará asistencia a la gente para regresar a sus hogares y se les ayudará a reconstruir sus casas.
El viernes, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, pidió a los países comprometerse con los talibanes para evitar una crisis humanitaria.
Grandi dijo en Islamabad, Pakistán, que la comunidad internacional debe proporcionar ayuda a la nación centroasiática asolada por la guerra y la pobreza y también aceptar a los refugiados afganos.
Tras la toma del poder por parte de los talibanes, Afganistán se encuentra en una crisis humanitaria y necesita desesperadamente ayuda internacional.
El movimiento insurgente tomó Kabul a mediados de agosto, tras una veloz ofensiva que halló poca o ninguna resistencia a su paso, mientras Estados Unidos y la OTAN sacaron sus tropas de Afganistán tras 20 años de ocupación militar y billones de dólares en gastos de guerra.
Luego de dos décadas de conflicto bélico, el grupo armado fundamentalista radical islámico controla un país más empobrecido que hace dos décadas, con 11 millones de refugiados, cinco millones de desplazados internos y la mayoría de la población al borde de la hambruna.
Muchos afganos temen el regreso del estricto régimen talibán, cuyo primer gobierno entre los años 1996 y 2001 cometió numerosos abusos, sobre todo contra las mujeres, las niñas y las minorías étnicas.
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