Las manifestantes pidieron libertad y equidad, según reportó la agencia de noticias afgana The Khaama Press.
La reacción tuvo lugar la víspera luego de la exclusión de la cartera de Asuntos de la Mujer y su sustitución por el Ministerio de Orientación y Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio en el nuevo gabinete talibán.
‘La educación, el trabajo y la libertad son caminos hacia el desarrollo’ fueron algunos de los lemas coreados por las mujeres.
El expresidente afgano Hamid Karzai en una reciente entrevista dijo que los talibanes prometieron la educación de las niñas, los derechos de las mujeres, la bandera nacional y otros valores nacionales, pero aún no implementaron esas promesas.
Karzai dijo que durante sus interacciones con los talibanes, se centraron principalmente en la educación de las niñas, el prestigio de las mujeres en la sociedad afgana y un gobierno inclusivo.
Añadió que el pueblo afgano necesita un gobierno en el cual pueda vivir sin intimidación, sin miedo, que tenga buenas relaciones con el mundo, trabaje por el desarrollo y permita a la gente vivir con alegría.
‘Necesitamos un gabinete que represente a todo Afganistán, las mujeres y la gente de todas las etnias’, dijo Karzai.
Sobre el cierre de las escuelas para niñas, alegó que no hay camino para el desarrollo del país si no es la educación de las jóvenes.
Entre tanto, el viceministro de Información y Cultura y portavoz de los talibanes, Zabiullah Mujahid, dijo que establecerán para las mujeres una administración potente y eficaz bajo la ley islámica.
Mujahid dijo que la administración se creará en el marco de los principios islámicos.
El portavoz de los talibanes dijo que el Ministerio de la Mujer del anterior gobierno no hizo nada por mejorar la vida de las afganas y apuntó que las mujeres de las zonas rurales no gozan de sus derechos básicos.
El movimiento Talibán reconquistó el poder en Afganistán mientras Estados Unidos y la OTAN sacaron sus tropas del país tras 20 años de ocupación militar y billones de dólares en gastos de guerra.
Tras dos décadas de conflicto bélico, el grupo armado fundamentalista radical islámico controla una nación más empobrecida que hace dos décadas, con 11 millones de refugiados, cinco millones de desplazados internos y la mayoría de la población al borde de la hambruna.
Muchos afganos temen el regreso del estricto régimen talibán, cuyo primer gobierno entre los años 1996 y 2001 cometió numerosos abusos, sobre todo contra las mujeres, las niñas y las minorías étnicas.
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