Miembro de la Cámara Baja por Minnesota, Omar salió al paso a la decisión de la parlamentaria del Senado Elizabeth MacDonough, quien emitió un fallo la noche de este domingo que desautoriza la inserción de esas medidas en el enorme paquete.
La postura de MacDonough, encargada apartidista de interpretar las normas del Senado, es un revés dañino y desalentador para el presidente Joe Biden en su primer año de Gobierno, así como para los legisladores de la fuerza azul y sus aliados.
El plan de gastos incluye un esfuerzo por proporcionar tarjetas de residencia a millones de inmigrantes que mantienen una situación irregular en el país.
Omar, miembro del grupo liberal informal conocido como el ‘escuadrón’, sugirió en un mensaje en su cuenta de Twitter que la mejor manera de responder al fallo es ‘simplemente ignorarlo’.
Biden hizo de la reforma migratoria una prioridad durante su campaña electoral después que una serie de administraciones anteriores prometieron -y fracasaron- en revisar y recomponer un sistema de inmigración el cual sostienen que está roto.
El proyecto de ley cuenta con disposiciones que proporcionarían un estatus legal, y la posibilidad de obtener la ciudadanía, a millones de inmigrantes indocumentados traídos al país cuando eran niños.
También proporcionaría tarjetas de residencia a otros grupos de extranjeros, incluidos los trabajadores agrícolas y aquellos a los que se les concedió el Estatus de Protección Temporal. Sin embargo, MacDonough consideró que esos cambios políticos infringen las normas de reconciliación del Senado, que los demócratas están utilizando para mover el paquete sin el apoyo de los republicanos.
No es la primera vez que ella frustra a los demócratas con su trabajo, ni la primera ocasión que los liberales se oponen con recomendaciones para destituirla.
En febrero, emitió una guía que impedía a los demócratas incluir un salario mínimo federal obligatorio de 15 dólares por hora en un paquete de ayuda económica y sanitaria por la pandemia de Covid-19.
La medida provocó la reacción acalorada de los progresistas, que escribieron a Biden instándole a ‘refutar’ el veredicto y seguir adelante con la subida salarial, pero el mandatario se negó.
A todas luces, la cuestión migratoria es para el actual gobierno de la Casa Blanca como un talón de Aquiles.
Según las proyecciones, este año culminará con 1,85 millones de detenciones en la frontera sur de Estados Unidos, cifras que batirían el récord del año 2000, cuando detuvieron a 1,64 millones de migrantes.
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