Un vuelo especial de la aerolínea Air Cairo los trajo de vuelta a la patria, aunque como medida preventiva deberán estar aislados durante dos semanas en un hotel situado en el balneario de Marsa Allam, habilitado para tales fines, reseñaron medios locales.
Según informes recientes, alrededor de tres mil egipcios varados en países de varios continentes solicitaron ayuda para su pronta repatriación, por lo que el Gobierno organizó viajes excepcionales a fin de garantizar su regreso seguro.
En marzo llegó el primer grupo compuesto por unas 300 personas, procedente de la ciudad china de Wuhan, donde apareció el brote inicial de la letal neumonía.
La semana previa el Ejecutivo anunció que facilitaría el retorno paulatino de todos aquellos ciudadanos que quedaron en el extranjero sin recursos ni vías para retornar, siempre que estén dispuestos a seguir las normas de aislamiento previstas.
De febrero a la fecha expertos locales diagnosticaron más de cuatro mil casos de infección por el SARS-CoV-2, de ellos 337 fallecieron y más de un millar logró recuperar la salud.
Las autoridades sanitarias consideran bajo el registro al compararlo con los de otras naciones y con el total de la población del gigante árabe, la cual supera los 100 millones.
A fin de frenar la diseminación del contagioso virus el Gobierno instauró una serie de medidas que van desde el aislamiento de comunidades, donde aparecieron algunos contagiados, hasta el cierre de colegios, universidades, mezquitas, iglesias, museos, sitios arqueológicos e instalaciones turísticas.
Desde hace más de un mes rige un toque de queda nocturno, acatado de forma general por la ciudadanía.
Efectivos de las Fuerzas Armadas producen y distribuyen mascarillas o barbijos de forma gratuita en varias gobernaciones, en tanto el presidente Abdel Fattah El-Sisi descartó la puesta en vigor de un confinamiento completo, aunque advirtió que de ocurrir una explosión en las infecciones tendría que adoptar disposiciones más estrictas.
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