Las partes confían alcanzar resultados positivos y concretos que allanen un camino conducente a un arreglo político abarcador, declaró el portavoz del Alto Consejo de Estado libio a la agencia noticiosa oficial marroquí MAP.
Marruecos sirvió de facilitador del encuentro, pactado después que el Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN), reconocido por la ONU, y el parlamento basado en la ciudad oriental de Tobruk anunciaron un cese de hostilidades a fines del mes pasado.
Otro de los acuerdos alcanzados por los beligerantes es “trabajar de consuno para erradicar la corrupción y la dilapidación de fondos públicos y erradicar las divisiones institucionales”, acorde con el parte citado por MAP.
Libia está sumergida en el caos desde que un ataque militar masivo de la OTAN en 2011 derrocó al gobierno constitucional y propició el asesinato, previa tortura y vejámenes, del líder Muamar Gadafi, que no desempeñaba cargo oficial alguno.
A partir de entonces el rico país petrolero norafricano fue fragmentado en parcelas por milicias armadas de diverso signo que imponen su ley por la fuerza y controlan el contrabando de personas hacia Europa, algunas de las cuales esclavizan, así como el mercado negro de armas.
Parte de esos equipos bélicos van a parar a manos de grupos islamistas en países del Sahel, lo que constituye causa de preocupación para potencias europeas, en particular Francia.
La crisis se complicó aún más por la participación de actores externos en favor del GAN y del gabinete de Tobruk.
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