Según el balance más actualizado de la cartera, alrededor de 132 mil 698 pacientes lograron recuperarse en casi un año de combate contra la pandemia.
La nación norafricana comenzó la vacunación del personal de salud a finales de enero con la formulación fabricada por la farmacéutica china Sinopharm, la cual proporcionó unas 50 mil dosis y enviará 300 mil más, adelantó el embajador de la nación asiática en El Cairo, Liao Liqiang.
Tal proceso empezó por una veintena de hospitales destinados a aislar a los enfermos con síntomas graves y prosigue ahora por otras instalaciones sanitarias como centros de diagnóstico.
En la primera fase del proceso de inoculación serán beneficiados además ancianos, ciudadanos con insuficiencia renal crónica y cáncer.
Junto a la vacuna china, Egipto empleará la obtenida por la empresa británica AstraZeneca en coordinación con la Universidad de Oxford, de la que recibió ya un primer lote, y la Sputnik V, de procedencia rusa.
En busca de un esquema de vacunación lo más amplio posible dentro de un territorio con más de 101 millones de habitantes, el gobierno egipcio anunció que persigue activar la producción local de algún preparado profiláctico.
Tras un inquietante incremento en los contagios a finales de 2020 y principios del actual año, Egipto constata un declive en la infecciones desde hace varias semanas.
El asesor presidencial para asuntos de salud, Mohamed Awad Tag El-Dig, llamó a mantener las precauciones en esta etapa, mientras otros expertos han alertado en torno a un probable repunte o tercera oleada.
Hasta la fecha no hay información sobre la presencia aquí de la variante del SARS-Cov-2, detectada en el sur de Inglaterra, ni de otras mutaciones como la de presunto origen sudafricano.
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