El ministerio de Comercio calificó de falsos los señalamientos del bloque y aseguró que construye un modelo de mercado socialista con resultados probados en el progreso nacional, pero también con aportes al desarrollo mundial.
Según indicó, China es un miembro activo y apoya y contribuye al funcionamiento de la Organización Mundial del Comercio.
Llamó a la UE a trabajar en conjunto para contrarrestar las prácticas unilaterales y proteccionistas que ponen en riesgo la labor de dicho organismo, así como abstenerse de levantar barreras a las inversiones e intercambios internacionales.
‘China y Europa son socios, no rivales. La cooperación es mejor que la competencia’, precisó, al abogar porque el bloque mantenga la transparencia, trato justo y no discriminatorio en los vínculos mercantiles.
Beijing respondió así a la nueva estrategia comercial de la UE, orientada a acercarse de nuevo a Estados Unidos y contrarrestar la pujanza de China por estimar que su modelo ‘cambió el orden económico y político global’ e impuso ‘retos cada vez mayores’.
Europa se propone que el gigante asiático asuma ‘más obligaciones en el comercio internacional’ y de paso abordar los ‘efectos secundarios negativos’ derivados de ‘su sistema económico de capitalismo de Estado’.
Entre otros aspectos, buscará responder a las ‘complejidades’ de tener relaciones con China y disponer de ‘herramientas comerciales para hacer cumplir sus derechos’.
Recientemente, las partes cerraron un acuerdo bilateral de inversiones para garantizar mayor ingreso a los respectivos mercados con más protección a operaciones y productos, respeto de la propiedad intelectual y cumplimiento de las leyes internacionales de comercio.
Para Beijing significa consolidar su posición como el principal socio de la UE y ésta, a su vez, conseguirá derribar barreras a sus negocios en la nación asiática.
En 2020 los intercambios mercantiles entre sí sumaron 711 mil millones de dólares.
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