En contraste con las sucesivas bajas en ambos índices durante varios días, esa tendencia retrocedió desde mediados de la semana pasada y este miércoles, último día recogido en el informe del CPCE, el acumulado de enfermos ascendió a tres millones 925 mil 433, en alza de 11 mil 432 casos.
Igual incremento ocurrió con los fallecimientos a causa del contagio con la dolencia, provocada por el SARS-CoV-2, los cuales sumaron 485 en una jornada y llevaron el total a 104 mil 664.
La incógnita que pende sobre el continente africano es si el nuevo resumen del CPCE es un alerta de una propagación mayor o la reedición de los altibajos que han experimentado tanto las infecciones como las muertes a lo largo de los casi 12 meses transcurridos desde la irrupción de la pandemia en este continente.
Caso significativo por contradictorio del curso de la enfermedad en este continente es el de Sudán del Sur, el país más joven del planeta, donde la víspera ocurrieron 109 contagios y tres fallecidos, según el portavoz del Ministerio de Sanidad Hussein Abdelbagi Akol.
Las cifras son mínimas para un país como Sudán del Sur, uno de los más pobres del continente, carente de sistema sanitario y con conflictos armados causantes de éxodos poblacionales, sequía implacable y, para colmo de males, los devastadores efectos de una plaga de langostas del desierto.
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