Ejecutado por dos motociclistas cuando cientos de fieles salían de la catedral de la ciudad de Makassar después de la misa del Domingo de Ramos, en el sur de la isla de Célebes, el sabotaje dejó un saldo de 22 heridos.
Los autores fueron un hombre y una mujer que militaban en el JAD, señaló el jefe de la Policía Nacional, Listyo Sigit Prabowo.
En una breve declaración televisada, el presidente Joko Widodo hizo un llamado a luchar contra el terrorismo y el radicalismo, que -dijo- ‘son contrarios a los valores religiosos’. En Ciudad del Vaticano, el papa Francisco pidió orar por todas las víctimas de la violencia, en particular por las del atentado en Indonesia.
A inicios de este año, en la propia ciudad de Makassar, la policía mató a dos miembros de JAD y arrestó a 20, varios de los cuales estuvieron detrás del atentado con bomba contra una iglesia en Jolo, Filipinas, en enero de 2019. El ataque se saldó con 22 muertes y más de 100 heridos.
Fiel al Estado Islámico y especialmente activo en la isla de Célebes, ese grupo yihadista declaró a las iglesias cristianas entre sus blancos. Con unos 274 millones de habitantes, Indonesia es el país con más fieles musulmanes en el mundo, pero el Estado se pronuncia por la libertad de cultos y religiones.
Entre numerosas acciones terroristas, al JAD también se le atribuyen varios atentados suicidas contra templos católicos en Java Oriental en 2018, que dejaron 12 muertes.
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