En el hemiciclo, el partido gobernante La República en Marcha y sus aliados hicieron valer su dominio para lograr el visto bueno de la cámara baja al texto, por 332 votos a favor, 77 en contra y 145 abstenciones.
El proyecto de ley contra el cambio climático fue elaborado en buena medida a partir de propuestas de la Convención Ciudadana sobre el Clima, un órgano creado en octubre de 2019 e integrado por 150 franceses escogidos al azar para recomendar soluciones ante el reto del calentamiento global.
Para el gobierno se trata de una de las iniciativas principales de los cinco años de gestión del presidente Emmanuel Macron, electo en 2017, pero fuerzas de izquierda y ecologistas, organizaciones y ciudadanos, en particular la juventud, consideran que incumple las expectativas para encarar un desafío existencial.
Los críticos del texto exigen entre otras cuestiones el establecimiento de la responsabilidad de las grandes empresas en la protección del planeta, la reducción de los vuelos domésticos, el impulso a la renovación térmica de los edificios y la regulación de la publicidad y del uso de fertilizantes.
El proyecto pasará en junio el filtro del Senado, donde domina la oposición de derecha, pero en caso de desacuerdos, será en definitiva la Asamblea Nacional la que tendrá la última palabra.
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