Ganador de los comicios de fines de marzo pasado con su coalición Likud, Netanyahu gestionó desde principios de abril la integración de un equipo multicolor con partidos minoritarios y lograr los 61 diputados necesarios para tener mayoría en la Kneset (parlamento unicameral israelí).
Esta madrugada Netanyahu admitió el naufragio de sus gestiones y abrió el camino a la designación por el presidente Rivlin de otra figura que consiga reunir los diputados necesarios para gobernar y, de paso, evitar un quinto proceso electoral en menos de un lustro, hecho sin precedentes en la turbulenta historia de este país.
Todos los pronóstico apuntan a que el candidato más probable para las nuevas gestiones es el magnate de las telecomunicaciones Yair Lapid, líder del partido Yesh Atid (Hay un Futuro, en hebreo), segundo en las elecciones legislativas del pasado 23 de marzo con 17 por ciento de los asientos en el parlamento.
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