Sin embargo, el número de decesos aumentó hasta llegar al acumulado de 123 mil 228 debido al reporte de 348 muertos en la más reciente jornada, según el conteo diario de Prensa Latina basado en el informe del CPCE.
Con las estadísticas de la víspera, el total de infectados llegó a cuatro millones 599 mil 70, en el umbral de los cinco millones de contagiados desde la irrupción de la Covid-19 en los países al sur del Sahara a principios del año pasado.
A pesar de esas estadísticas, las cuales pueden considerarse alentadoras comparadas con las registradas en países de otros continente, sobre África pende la espada de Damocles de los efectos de una propagación incontrolable de la enfermedad, según pronóstico basado en los lados flacos de la inmensa mayoría de los países africanos.
Endebles sistemas de salud pública, pésima higiene ambiental, plagas, hacinamiento en viviendas y peor, en campos de refugiados por los conflictos armados, más una sequía impenitente, son los factores que llevan a temer lo peor para el continente si la pandemia prosigue su ritmo de propagación.
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