Zhu Fenglian, portavoz de la oficina del Consejo de Estado para asuntos de la isla, dijo que el Gobierno central se amparará en la ley para hacerlos responder por sus acciones y garantizar el desarrollo pacífico de las relaciones entre Taipéi y Beijing.
Fustigó a los líderes taiwaneses por utilizar la participación en la Asamblea y la pandemia de Covid-19, como pretexto para buscar atención y apoyo de la comunidad internacional a los propósitos secesionistas.
También los acusó de priorizar sus intereses políticos por encima del bienestar de la población, al recordar que la postura pro-independentista de la actual administración deterioró las interacciones entre la isla y China continental desde su llegada al poder en 2016.
La comunidad internacional aprobó con 170 votos una resolución en 1971 que considera a la República Popular China el único representante legítimo ante la Organización de Naciones Unidas y reconoce a la isla de Taiwán como parte inalienable de esa nación.
Para avanzar hacia la completa reunificación del territorio nacional, Beijing defiende también la política de Un país, dos sistemas, aplicado en las regiones administrativas de Hong Kong y Macao.
Sin embargo, los dirigentes de Taipéi se niegan a aceptar ese estatus.
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