Durante una conversación telefónica con el presidente israelí, Reuven Rivlin, Michel dijo que la prioridad debe ser desescalar y evitar la pérdida de vidas inocentes.
Los bombardeos desde el lunes dejaron casi 50 víctimas mortales, incluidos 13 niños y tres mujeres palestinos.
El Ministerio de Salud palestino incluyó en la relación 296 heridos, además de los casi 500 lesionados por la represión de Israel, la potencia ocupante, contra civiles que protestan en Jerusalén este desde la semana pasada por la prohibición de llegar a la mezquita de Al Aqsa, uno de los tres lugares más sagrados del Islam.
Precipitaron la violencia la amenaza de desalojo de los árabes residentes en el distrito de Sheikh Jarrah y, sobre todo, la prohibición de fieles musulmanes de orar en la mezquita de Al Aqsa durante el mes sagrado de Ramadán junto a la invasión de ese templo por fanáticos hebreos.
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