Según los expertos, poseen más de 400 metros de longitud y 105 de altura, y así aseguran su condición como el segundo salto de agua dulce más grande del continente africano, cuya biodiversidad resulta fundamental para el planeta.
Están ubicadas en el municipio del mismo nombre, a 85 kilómetros de la ciudad de Malanje, en el norte del territorio nacional, y su poderío fluvial proviene del Lucala, el afluente más importante del río Kwanza, otro ícono relevante para los angoleños.
Antes del establecimiento de los colonizadores portugueses en el siglo XVI, la demarcación de Kalandula sobresalía por un poblado llamado Camata, donde la mayoría de sus habitantes vivía de la agricultura y la pesca artesanales, indican relatos históricos.
Con la llegada de los conquistadores, las cataratas despertaron la atención de los visitantes foráneos, aunque las autoridades del territorio lamentan todavía hoy el poco beneficio local de la actividad turística, manifestó el administrador Pedro Dembue en declaraciones a la publicación Angoleme.
Mediante el Decreto Presidencial 54/11, el Gobierno constituyó en 2011 cinco polos de atracción turística, y Kalandula fue uno de ellos, pero las inversiones quedaron estancadas en 2014 debido a razones económicas, explicó el funcionario a la nueva publicación de la casa Ediciones Noviembre.
La selección de las siete maravillas naturales de Angola partió del voto popular a partir de 201 propuestas inicia-les que incluyeron sitios emblemáticos de las 18 provincias, con miras a su promoción socioeconómica y conservación medioambiental.
En julio de 2013 comenzaron las votaciones para es-coger los lugares más notables en las categorías de ríos y lagunas, cascadas, áreas protegidas y grandes relieves.
Finalmente, obtuvieron el reconocimiento en 2014 los acantilados de Tundavala, el Morro de Moco, el bosque de Maiombe, las cuevas de Nzenzo, las cataratas de Kalan-dula, la laguna Carumbo y las caídas del río Chiumbe.
(Tomado de Orbe)
















