Rodeado de robles, vides, manzanares y olivares, este hijo de campesinos y quien aún a sus 73 años de edad dedica tiempo a cultivar la tierra, confiesa a Orbe que su pasión es escribir sobre la actualidad mundial.
Su más reciente entrega, El socialismo y sus valores eternos, contempla un tema de los más polémicos hoy en día, donde solo unos pocos países son defensores de ese sistema.
Sin embargo, no hay nada mejor que el socialismo si se compara con las ofertas del capitalismo actual, cuya expresión máxima corre a cargo de Estados Unidos.
‘¿Qué nos espera? El salvajismo, la ley de la selva o sálvese el que pueda, que son las premisas de Norteamérica, a la cual los demás no le importan’, subraya Ismail.
El filósofo libanés posee una vista privilegiada desde las alturas cercanas a la ciudad de Byblos, a unos 40 kilómetros al norte de Beirut, la capital.
Allí, en medio de una relativa soledad acompañada por la naturaleza, todos los días observa su montaña mágica de 999 metros de altura sobre el nivel del mar, que aún con las frías temperaturas invernales conserva el verde de los robles y los olivos de sus laderas.
Con frecuencia, el maestro retirado recorre los entornos de su hogar, en la cima de una elevación más pequeña, a manera de recordar la época en que junto a su madre realizaba faenas agrícolas.
Su deseo de escribir surgió en Cuba, donde estuvo de 1982 a 1991 y vio nacer y crecer a sus dos hijos, Nohita y Nizar.
De notas para conferencias y experiencias vividas partió la idea de un primer libro, La crisis libanesa, en el cual relata los orígenes de la nación de los cedros.
Tras un período de descanso, Ismail retomó la pluma, en realidad la computadora, para rebatir las diversas críticas de teóricos y detractores y ratificar al socialismo como siguiente paso de la humanidad.
(Tomado de Orbe)
















