En un comentario, tras concluir el rezo dominical del Ángelus, el sumo pontífice señaló que se une a los obispos canadienses y a toda la Iglesia católica de ese país, al manifestar su cercanía con el pueblo, ‘traumatizado por la chocante noticia’.
El triste descubrimiento acrecienta aún más la conciencia de los dolores y sufrimientos del pasado, apuntó Francisco.
Asimismo, exhortó a las autoridades políticas y religiosas canadienses a seguir colaborando con determinación para aclarar esa triste historia y se comprometan humildemente en un camino de reconciliación y sanación.
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