El recinto, situado en una cueva subterránea debajo de una cantarería, nació de la creatividad del alfarero local ChezGalip, quien, en paralelo, impulsa su negocio de obras de cerámica e imparte cursos y talleres de alfarería, tejidos, música y baile en un escenario cercano a la emblemática pinacoteca.
La historia refiere que hace más de tres décadas Galip le propuso matrimonio a una mujer. La joven no aceptó porque se iba para siempre de dicha urbe,en la provincia de Nevsehir, y entonces el enamorado le pidió como recuerdo un mechón de pelo.
Considerada un tesoro de la leyenda local, la narración data de 1979, y desde esa fecha,cada vez que las visitantes nacionales y foráneas acuden al lugar, dejan también algunas hebras. Es así como el denominado Museo del Cabello acumula ya 16 000 mechones y su colección ostenta un récord Guinness desde 1998.
Entre las curiosidades de este sitio, anexo al taller de alfarería de Galip, destacan los carteles colgados con el nombre y la dirección de las ‘donantes’, lo cual, a juicio de los propios concurrentes, le da al ambiente un aire siniestro, curioso y perturbador.
El compendio, catalogado como el más grande conocido a nivel mundial, ocupa la totalidad de las paredes de la cueva y su acceso es totalmente gratuito.
Otros reconocen esta exhibición en constante crecimiento como una de las 10 más raras del mundo, junto al Museo de los Aromas en España, dedicado a los olores; la exposición de collares para perros en Reino Unido o la muestra permanente de 500 esculturas en el fondo del mar en México.
La lista también incluye un espacio con más de 20 mil calcetines en Japón con una gran variedad de estilos: el más largo del orbe, aquellos que fueron empleados por celebridades y los que calientan mediante el uso de pilas. Por si fuera poco, en Croacia hay otro peculiar museo, el de las relaciones rotas.
Si de rarezas se trata, no puede faltar el dedicado al Ratoncito Pérez, emblemático roedor de nuestra infancia que, en apariencia, cambiaba los dientes de leche por algún tipo de regalo. Este se encuentra en España, en la céntrica calle Arenal de Madrid.
En la casa donde el jesuita español Luis Coloma ideó al personaje para animar al entonces pequeño rey Alfonso XIII, ahora se atesoran dientes, supuestamente auténticos, de figuras como el compositor Ludwing van Beethoven, el físico Isaac Newton y la escritora Beatrix Potter.
(Tomado de Orbe)
















